Hay un tiempo individual que se implica
dentro de un tiempo físico. El día
y la noche, las estaciones, los equinoccios
y los solsticios. Una sucesión de
momentos que nos dan la sensación
de habitar un universo cíclico que
condiciona todas y cada una de nuestras
actividades.
Por otra parte,
el hombre siempre ha intentado ordenar el
tiempo. Y una de las funciones más
importantes que cumplen las fiestas es esta
ordenación del tiempo, el ritmo de
la vida social.
Por las fiestas
podemos saber cuales son las condiciones
de vida del pueblo que las celebra.
Cuál es su grado de productividad
(qué días trabaja); qué
papel juega la religión en su ritmo
anual de trabajo (el calendario litúrgico);
cuáles son sus actividades más
importantes (fiestas agrarias, industriales,
del mar...); cuál es la memoria que
guardan de pasadas gestas históricas
o legendarias (el 9 d’Octubre, la
Magdalena...); o qué fiestas
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