|
No
hace más de dos décadas que surgió
un tipo de turismo diferente, alternativo e incluso
en algunos casos, como el de Castellón,
complementario al clásico sol y playa.
Un nuevo sector que
tiene como principales atractivos la naturaleza,
las culturas tradicionales y un mayor o menor
grado de aventura, y como destino principal la
naturaleza. Es el turismo rural, también
llamado ecoturismo o turismo verde, en el cual
entran en juego aspectos como calidad del paisaje,
tranquilidad, sostenibilidad, autenticidad, búsqueda
de tradiciones, patrimonio artístico local,
etc.
El turismo rural invita al visitante a involucrarse
en la vida de cada pueblo para conocer mejor y
disfrutar de cada una de sus singularidades, recuperando
el gusto por lo auténtico, lo autóctono...
Como contraprestación, el nacimiento de
este nuevo sector económico ha significado
en muchos casos un “chaleco salvavidas”,
sobre todo para pequeños municipios de
interior, básicamente de economía
rural, condenados a convertirse en aldeas fantasmas.
Casas, posadas, masías, hoteles, apartamentos,
cabañas, albergues y cámpings donde
el viajero puede descansar al final de la jornada,
han devuelto la vida al interior castellonense
que rápidamente asumió los nuevos
retos. Actualmente, ya es uno de los abanderados
del sector a nivel nacional. |
|