El pasado de Castellón no se puede reducir a la mera demarcación administrativa, ya que su historia es reciente. En el año 1822 se creó la provincia de Castellón de la Plana, la más al norte de las cuatro —en la actualidad, tres— en que se dividió el territorio valenciano. Correspondía aproximadamente a la antigua gobernación de Uixó —o de Castellón de la Plana—, pero incluía las villas de Almenara, hacia el sur, y las aragonesas de Cantavella, Anglesola, Mosquerola y Puerto Mingalvo con la totalidad de las cuencas del río Montlleó y del Bergantes.
 


- En Culla se han encontrado pinturas rupestres en el barranco de Santa María.

- En la villa de Eslida se han hallado restos de ofrendas funerarias en la cueva de l’Oret pertenecientes a la Edad del Bronce.

Otras fechas que han marcado el devenir de la historia de estas tierras son la llegada del general cartaginés Aníbal, que se apodera de Sagunto —ciudad valenciana limítrofe por la costa con la provincia de Castellón— en el año 219 a.C., provocando el comienzo de la Segunda Guerra Púnica y la fundación de Valentia en el

 
  Con la reacción absolutista del año 1823, esta división fue abolida, y, en el año 1833, la nueva división provincial conservó la provincia de Castellón (incluyendo el Alto Palancia) y volvió a los límites históricos del territorio valenciano. En la actualidad, la provincia, con una extensión de 6.679 km2, está disvidida en tres partidos judiciales: Castellón de la Plana —la capital—, Segorbe y Vinaròs, y ocho comarcas: el Baix Maestrat, els Ports, la Plana Alta, l’Alt Maestrat, l’Alcalatén, la Plana Baixa, el Alto Mijares y el Alto Palancia, que engloban 143 municipios y cerca de medio millón de habitantes.  
 
Así pues, hablar de la historia de Castellón es recordar el pasado común de todo un territorio con identidad política propia desde el año 1238.

Un pueblo, el valenciano, de cuyos pobladores se tiene noticia 30.000 años antes de Cristo, tal y como lo demuestran diversos hallazgos de pinturas rupestres pertenecientes al hombre del Neanderthal. Del siglo v a.C. datan los primeros asentamientos íberos localizados en tierras­ valencianas.

Apuntes históricos
- Los primeros asentamientos humanos en Oropesa del Mar datan del Paleolítico y han sido constatados por los restos encontrados en el Cau d’en Borràs.

- Los orígenes de Vilafamés se remontan al Pleistoceno Medio, según el descubrimiento de los restos del llamado Homo erectus vilafamensis. Las primeras manifestaciones artísticas aparecen con las pinturas esquemáticas de la Edad del Bronce.

 

138 a.C., acontecimiento que dio inicio a la romanización del territorio. Así, la época del emperador Augusto fue la de mayor progreso.

- Según algunas hipótesis, en esta época pudo haberse alzado el famoso arco romano de Cabanes para conmemorar la victoria del capitán Lucio Marcio contra los cartagineses en el año 210 a.C.

- En las partidas del Alter, Senda Forcà y El Castellàs, de Chilches, han aparecido importantes vestigios, como un milenario que demues­tra que por esta localidad pasaba la Vía romana Augusta; también se han encontrado otros restos como una estatuilla de Mercurio y monedas pertenecientes al siglo III a.C.

En el 714 de la era cristiana, Musa Ibn Nusair, gobernador del norte de África, conquista Valencia que será así ciudad andalusí —la insigne Madina-t Al-turab—, durante casi cinco siglos, dominio que se interrumpirá brevemente cuando el guerrero Cid Campeador, la invada (1094-1099).

- Tras la conquista árabe se establecieron unas doce alquerías alrededor del río Belcaire. Seis de ellas —Alcúdia, Zeneja, Benigafull, Benizahat, Zeneta y Benigasló—, se ubicaban en la actual ciudad de la Vall d’Uixó.

 
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