interés
ecológico del Mediterráneo.
Su fauna y flora se han visto claramente
influenciadas por el propio aislamiento
que ha propiciado que se hayan ido diferenciando
de sus orígenes, evolucionando hasta
dar especies y subespecies endémicas
de presencia restringida a estas islas.
A ello hay que sumar el extraordinario fondo
marino que posee esta reserva natural.
Paisaje emblemático
Rodeado de una
llanura costera y valles en la parte interior,
formando un gran anfiteatro montañoso
que protege el término de Benicàssim,
el desierto de las Palmas se alza como
uno de los parajes más emblemáticos
de la Comunidad Valenciana. La superficie
protegida ocupa un total de 3.200 hectáreas
de configuración abrupta. A pesar
de su denominación, el paisaje
que ofrece no es desértico sino
que está caracterizado precisamente
por una vegetación frondosa. Tras
los numerosos incendios, y gracias a la
repoblación forestal que se está
llevando a cabo, vuelve a recuperar su
aspecto primitivo con una variada y rica
flora, salpicado por barrancos, ramblas
y pequeñas fuentes de poco caudal.
Originalidad de
paisajes
El Prat
de Cabanes-Torreblanca es una zona húmeda
fuertemente salina, antigua albufera hoy
colmatada y separada del mar por un cordón
litoral de cantos aplanados y algunas
zonas de playa arenosa. Declarado Parque
Natural en 1994, ocupa una superficie
de 912 hectáreas. Entre su fauna
conviven especies de aves tan llamativas
como la canastera, el aguilucho cenizo
o el carricerín real junto a especies
endémicas como la gambeta, el fartet
y el samaruc. La flora del Prat conserva
también especies con una distribución
muy localizada en la Comunidad Valenciana,
tales como el enebro marino o la aristoloquia
de flor amarilla.
La última
sierra virgen
La sierra de
Irta, con sus 20 abruptos kilómetros
costeros al norte de Castellón,
se convierte en la última sierra
virgen del litoral valenciano. Este paraje
ha conseguido librarse, al menos de momento,
de los intereses urbanísticos que
han aflorado a lo largo de toda la costa
valenciana. En sus acantilados de más
de 20 metros de altura perviven especies
vegetales de gran valor natural y a lo
largo de más de un kilómetro
de costa crecen valiosos ecosistemas marinos
como las praderas de Posidonia oceanica;
el paraje en sí conforma un hábitat
de joyas de la ornitología. La
sierra de Irta es un compendio de valores
geológicos, naturales y etnológicos
únicos en la que es considerada
la última montaña litoral
del territorio valenciano.
Edén del Mediterráneo
La sierra de
Espadán es el parque natural protegido
de mayor extensión de la Comunidad
Valenciana y uno de los mejor conservados.
Se extiende a lo largo de una superficie
de 31.000 hectáreas habitadas por
especies de gran interés científico
y biogeográfico. Otro de los elementos
de interés de este paraje son sus
aguas, idóneas para el consumo
humano por su bajo contenido en cal. El
trabajo de generaciones de mujeres y hombres
de esta sierra ha modelado Espadán
con abancalamientos que recortan el paisaje
de cultivos y campos, en contraste con
el color rojizo de la roca típica
de Espadán.